Sería una pena...
... que el año que considero el mejor y el más rico que he vivido nunca terminase con un post como el anterior.
De manera que os deseo que en este nuevo año que comienza os traiga lo que más deseais, sea lo que sea. Y estad precavidos que a lo mejor me hace caso y lo hace, así que cuidado con esos deseos.
Vosotros, muy honorables y honrados miembros del grupo Athechuzos, habéis enriquecido mi vida hasta un grado que me resultaba complicado incluso imaginar. Gracias por todo.
Y a vosotros, amigos de ahora y de siempre, os llevo siempre en el corazón. Gracias.
Nos vemos al otro lado.
viernes, diciembre 31, 2004
jueves, diciembre 30, 2004
Decir que los colores son maravillosos...
... es lo mismo que no decir nada, aunque muchas veces piense que un mundo lleno de color está lleno de vida y de posibilidades. Los colores están ahí permanentemente: la luz llega a la superficie de los objetos y éstos absorben ciertas longitudes de onda y reflejan otras que según su frecuencia el ojo humano y, por él, el cerebro identifican como un color.
Hace poco tuve una conversación con una dama y entre los dos, aparte de una gran amistad y varios litros de Mahou vacíos, había una pipa de agua encendida. Y en este encantador y hogareño clima la conversación derivó de un tema a otro y llegó al de los colores y la percepción que tenemos de ellos cuando eran alrededor de las seis de la mañana.
El nombre que tienen los colores es otro de los conocimientos surgidos del consenso social. El ser humano ha creado una serie de realidades objetivas: la idea del rojo, la idea del azul, etc. Y esas ideas están aprendidas y se usan a diario. Pero la percepción de los colores es evidente que, como cualquier otra percepción, es subjetiva: nunca se puede estar seguro de que el rojo que yo percibo es igual al rojo que percibe fulanito.
Este argumento creo que tiene consistencia suficiente para mantenerse por sí mismo cuando se habla del cambio de percepción de una idea en diversos indivíduos. Pero lo que me ha hecho reflexionar sobre ello es que yo mismo cambio mi percepción de los mismos colores.
Es impresionante la mente humana: la luz de los florescentes es la misma, las superficies de las mesas y los ordenadores del despacho también, el aire también; y sin embargo, aunque los colores siguen teniendo el mismo nombre en mi mente, no me parecen los mismos de un día para otro. Varían en intensidad según mi estado de ánimo.
...
Y todo esto para decir simplemente que hoy es un día de grises y de colores un cuarto de tono más abajo de lo normal.
Los amigos que me dicen que tiendo a complicar las cosas tienen toda la razón.
Dios, cómo odio ser tan retrasado.
Publicado por Earendil en 12/30/2004 12:15:00 a. m. 0 comentarios
domingo, diciembre 26, 2004
Regalito de Navidad
Fun fun fun...
La cosa es que, después de haber leido la entrada de nuestro emperador favorito, tenía pensado poner una yo hablado de psicología o, mejor dicho, de lo que yo entiendo de psicología. Pero ahora, que llevo como 1o elevador a la muchas cervezas y otros tantos pacharances (caseros), creo que voy a dejarlo para otra ocasión y voy a hablar del maravilloso regalo que nos han hecho para que pasemos las fiestas más calentitos (ahora mismo nieva aquí, en Vitoria).
Unos amables indivíduos (que no han sido identificados, por suerte para ellos) han tenido la deferencia de regalarnos una botella llena de gasolina ardiendo justo debajo del coche de mi padre. Por la noche claro, como Santa Claus. La tradición es maravillosa.
No ha pasado nada más serio que los 1200 e que va a costar la sustitución de un lateral de la carrocería y el susto monumental. Afortunadamente.
Pero es en estos casos cuando pienso que si yo hubiera estudiado durante toda mi vida en una academia jedi, entendería las posturas de elementos como Darth Vader y me arrojaría de cabeza al reverso tenebroso con tal de tener un poder que me permitiera estrujar las tráqueas de esos bastardos malnacidos y que me permitiera acabar con ellos, eso sí, después de una agonía lenta y extremadamente dolorosa a manos de ciertos androides simpáticos y esféricos que flotan en el aire y que tienen más púas que un erizo y más drogas que un camello de Lavapiés.
El fuego no alcanzó al depósito. Pero solamente pensar que podría haberlo alcanzado, y que mi padre estaba ahí, como un campeón, apagando el fuego que consumía el lateral de babor (izquierda según se mira hacia adelante) del coche con un extintor, exponiéndose a que el depósito estallara y se lo llevara por delante... me hierve la sangre y agradezco al cielo que no me haya dado más poder del que tengo (que es nada) y que me impide vengarme de esos despojos de la humanidad que merecerían pudrirse en la más inmunda letrina del infierno.
No sé quienes son, pero les conviene que nunca, jamás, lo sepa.
Publicado por Earendil en 12/26/2004 02:38:00 a. m. 0 comentarios
lunes, diciembre 13, 2004
Estoy un poco preocupado
Llevo unos días un tanto extraño. Dejando aparte las comidas de tarro habituales, si acaso un poco aumentadas por la falta de sexo, estoy empezando a tener pensamientos poco habituales en mí. Es simplemente una mala racha. Estoy seguro de que pasará. Pero estoy algo alterado.
Mi amabilidad habitual ha dejado paso a la irritabilidad, y en mi mirada está apareciendo algo que nunca antes hubiera: desprecio. Desprecio donde antes había aceptación.
¿Qué me está pasando?
Publicado por Earendil en 12/13/2004 04:58:00 p. m. 0 comentarios
jueves, diciembre 09, 2004
De vuelta a casa
"Se te ve muy bien, o por lo menos relajado", ha comentado amablemente un compañero de trabajo hace un rato, mientras terminábamos de desayunar. He sonreído y me he dado cuenta de que tenía razón.
Anoche llegué a Chamartín, donde me esperaba mi ciudad: la ciudad en la que he nacido. Conforme pasan perezosamente los años sobre mí y sobre ella, voy entendiendo cada vez más qué es lo que quería decir Sabina cuando decía que era una ciudad invivible pero insustituible.
He pasado algunos días en mi Valhalla particular, lejos, al norte, en compañía de mi padre y de la chica con la que comparte sus días. No he echado de menos Madrid y me he dedicado en cuerpo y alma a descontaminarme y a relajarme. Y es en este sitio donde puedo hacerlo: en un pequeño pueblecito situado en la llanada alavesa. Una casa con un jardín, una biblioteca, una chimenea, mi pipa, buena comida y mejor bebida... todo ello en compañía de mi padre. ¿Qué más puedo pedir?
Pero al bajarme del tren en Chamartín me dí cuenta de que, inconsciente como siempre, había echado tiernamente de menos esta ciudad que me estresa y me mata poco a poco. Sus conocidas calles iluminadas por las anaranjadas farolas me saludaban y parecía que me decían algo así como "Bienvenido. Esto no ha sido lo mismo sin tí". Es una tontería, desde luego.
Te he echado de menos.
...
Os he echado de menos.
Publicado por Earendil en 12/09/2004 10:53:00 a. m. 0 comentarios
martes, noviembre 30, 2004
No creo decir ninguna tontería si digo...
... que es una tontería creer en la justicia universal. A cada paso, cada día, tengo constancia de ello. No existe, no puede existir. Y sin embargo creo en ella.
Tengo la firme creencia de que a cada cerdo siempre le llega su sanmartín, de que a cada santo tarde o temprano le regalan su aureola, de que a cada acción le llega siempre su respuesta.
Mi creencia en la justicia universal se resume de la siguiente manera: tengo la firme certeza de que la vida termina colocando todo en su sitio; pero esa certeza se convierte en creencia al darme cuenta de que cuando llegue ese momento yo puedo no estar allí para verlo, o de que el sitio en el que la vida termina colocando algo no es el que yo pensaba que sería. Es decir que las reglas que articulan esa justicia universal no me son conocidas.
La única que conozco es el axioma de que a una acción le sigue una reacción. Si una acción es beneficiosa le sigue el beneficio, y si es perjudicial le sigue el perjuicio.
Es decir que mi justicia universal no me sirve para nada, porque no la entiendo. Pero no me cuesta actuar como si la entendiese. Es lo bueno de tener un código interior: solamente tienes que preocuparte de actuar conforme a él y a lo que sabes y ves en ese momento.
Creo que una de las lecciones más duras que he tenido que aprender en mi camino es a dejar eso de lado, a flotar en el limbo en la mitad de todo, sin llegar a ninguna parte. Mis opiniones no tienen validez porque intentan tener en cuenta todos los puntos de vista: desgraciadamente cuando se tienen todos los puntos de vista la opinión deja de existir y se tiene la realidad; y esto es así porque sobre la realidad no es necesario opinar: a la realidad no le importan las opiniones. No las necesita para seguir siendo lo que es. Es por eso que mis opiniones no son opiniones, sino intentos de síntesis.
"Una pistola es mala, mata gente"
"Una pistola es buena, puede ayudarte a proteger a tu familia"
"Una pistola es tal porque cual"
"Una pistola es cual porque pascual"
Y al final con lo que te quedas es con "Una pistola es buena o mala, dependiendo de las circunstancias", y un paso después con "Una pistola es". Es decir, te quedas con algo que no sirve para nada decirlo, porque la mayoría de las discusiones que he presenciado surgen, no porque no se tengan en cuenta las opiniones ajenas, sino porque la opinión propia es tomada como regla y las ajenas como excepciones a esa regla. Y eso en el caso en el que no se desechen sin más. Las discusiones no buscan la síntesis, sino el intercambio. Son enriquecedoras precisamente por esto. Pero lo serían más si después del intercambio hubiese una labor de síntesis, de integración de opiniones.
Una opinión es, por defecto, un punto de vista. Y un punto de vista es una perspectiva. Y una perspectiva es una imagen de algo. Y una imagen de algo no es ese algo; no puede serlo. Es solamente una parte. Por lo que se discute es por ver qué parte es la más importante.
Yo, particularmente, he aprendido que no es más importante el frontal de una catedral que su girola, ni las bóvedas más que el suelo. Intento ver las cosas como un todo completo: una catedral. Todas las partes son importantes, sencillamente porque ninguna de las partes es nada sin el resto. Habrá quien dirá, seguramente, que hay partes que son vitales: los cimientos, las paredes, los elementos estructurales, etc, y es correcto. Pero lo que convierte a una catedral en una catedral no son solamente el suelo, las paredes y el techo: es todo. Las paredes, los cimientos, etc etc, son comunes a cualquier edificación que queramos hacer. Son las vidrieras, los arcos, las tallas, el rosetón, y el resto de elementos los que, en conjunción con esos elementos vitales, convierten esa edificación en una catedral.
Y cuando haya visitantes habrá quien prefiera las altas bóvedas de crucería, habrá quien se fije en los arbotantes, habrá quien se quede embelesado con los frescos de las cúpulas, habrá quien prefiera pasear entre las columnas y ver cómo se pierden en lo alto, habrá quien disfrute viendo la catedral en la distancia y ver cómo se refleja en sol en la cúpula central...
Una opinión no es ni válida ni desechable: tiene la misma importancia que cualquier otra, independientemente del valor que le den las circunstancias. Y esta importancia es ni más ni menos que cero. El valor que se le otorga ya depende de nosotros y, repito, de las circunstancias.
Si sacamos a la palestra a un cirujano y a un mecánico vestidos con sus uniformes de trabajo, tendremos más en cuenta las opiniones de aquel que las de éste si se habla del modus operandi de colocar un bypass, mientras que si se habla de la sustitución del turbocompresor en un motor diesel se hará más caso del mecánico que del cirujano. Y las afirmaciones de ambos nacen del fruto de su experiencia en ambos casos.
Ahora bien, si el cirujano y el mecánico entran con los trajes cambiados, entonces pasará lo mismo y nadie notará que el "cirujano" nunca ha sostenido un bisturí ni que el "mecánico" únicamente ha cogido una llave inglesa para montar una cómoda del Ikea. Solamente sucederá que si hay algún estudiante de medicina entre los espectadores que esté tomando notas de lo que dice el "cirujano", lo mismo dentro de algunos años se carga a un paciente; o que si algún padre de familia toma cumplida nota de las instrucciones del "mecánico" para cambiar el turbocompresor, es posible que si intenta llevarlas a cabo tenga que cambiar el motor del coche.
Una opinión es como un culo, como reza nuestro rico acervo popular: todo el mundo tiene uno. Sobre algo y por algo.
Yo doy preponderancia a la opinión de mis amigos, mi gente querida, sobre el resto del universo porque decido hacerlo así. Pero soy consciente de que si no conociera a los que ahora mismo forman mi círculo, y que si tuviera otros amigos, la opinión a la que daría preponderancia sería a la de ellos, y a la de aquellos les daría la misma que doy ahora a los que caen fuera de mi círculo: ninguna.
Sí, hay opiniones que tienen más valor que otras: pero ese valor es completamente circunstancial.
Publicado por Earendil en 11/30/2004 02:20:00 p. m. 0 comentarios
lunes, noviembre 22, 2004
Pues tenía pensado un post sobre la mediocridad y el equilibrio...
... pero tendrá que esperar. En lugar de eso voy a escribir sobre algo que me ha llamado siempre la atención: las interrupciones en las conversaciones.
Desde que comencé a participar en conversaciones, tertulias, discusiones o simples intercambios de ideas me acostumbré a la idea de que para conseguir entender a la otra persona es necesario dejar que su exposición sea completa. Creo que es algo lógico y que ayuda a que el entendimiento de lo que llega como palabras sueltas se convierta en el entendimiento de un discurso.
De manera que, desde prácticamente el principio, me acostumbré a escuchar más que a intervenir en las conversaciones en las que participaba, y cuando participaba lo hacía después de haber escuchado bastante; cuando me parecía que podía dar una opinión o mesurada y equilibrada o plantear una pregunta interesante.
A lo que no me he acostumbrado, por desgracia, es a que las personas interrumpan el discurso de otra, y a menudo me he preguntado por qué ocurre. Las pocas (poquísimas) veces que ha ocurrido que yo interrumpa a alguien se ha debido a que sentía una mezcla de afán de querer comunicarme, deseo de ser entendido e incapacidad para matizar o para que la otra persona me entienda.
Y esto viene motivado por una discusión que surgió entre varios jugadores de una partida de Mundo de Tinieblas magistralmente arbitrada por el Emperador, que tuvo lugar anoche en el Palacio Imperial. La discusión me pareció muy interesante porque aprendí varias cosas que no sabía sobre Mundo de Tinieblas, y alguna que otra sobre mis contertulios, el arriba mencionado master, la bella Rapunzell, el gran Athair y la preciosa Tindriel. Rapun resume en su blog (acabo de leerlo preciosa; el placer es mutuo) el quid de la cuestión acerca del tema de la discusión, de manera que no voy a repetirlo aquí; animo a mis lectores a que le echen un vistazo a su entrada sobre el tema.
La cosa es que fue interesante, apasionante en verdad, porque el tema daba para ello y mis compañeros son escepcionales. Pero ocurrió algo que me sorprendió.
Yo no soy más inteligente que cualquiera y sin embargo me dí cuenta de que la conversación fue, de alguna manera, circular. O por lo menos lo fue para mí. Y ocurrió porque fue al principio de la conversación donde se dieron los argumentos principales y donde se dieron a conocer los puntos de vista; y luego se fueron repasando y matizando conforme fue pasando el tiempo. Y al final me dí cuenta de que la posición de consenso a la que se había llegado hubiera sido posible si tanto unos comos otros hubiéramos hablado continuadamente y sin interrupciones. Es decir, desde el principio entendí a ambas posturas y me dí cuenta de que ambas hablaban en distintos idiomas; estaban en distinto contexto. Si entre todos hubiéramos hecho el esfuerzo consciente de acercar posturas hubiésemos ahorrado en malentendidos.
Para acercar posturas el único proceso que se me ocurre es el de, primero entender la postura ajena y luego ser capaz de transmitir la propia. Y si esto ya es difícil de por sí, al añadirle el handicap de que no es nada facil comunicar algo cuando el discurso es constantemente interrumpido a la mitad tendremos una receta ideal para no entender nada de nada.
Soy consciente de que una discusión improvisada como la de anoche no se presta a largos discursos; pero en esto, como en todo, hay un punto medio (que no es mediocre sino equilibrado).
Es por eso que me gustan tanto los blogs: son un lugar donde la gente puede permitirse el lujo de tomarse tiempo para escribir y para hacer un discurso completo acerca de cualquier tema, algo que en una conversación en tiempo real y cara a cara no suele ser posible.
Me encantan los discursos. Más de una vez he pensado en organizar en mi casa alguna tertulia al estilo del simposio de "El Banquete" de Platón. Sería interesante proponer un tema y dejar que mis compañeros hablasen sin interrupción durante todo el tiempo que quisieran acerca de ese tema. Sería muy interesante y enriquecedor.
Publicado por Earendil en 11/22/2004 01:10:00 p. m. 0 comentarios
lunes, noviembre 15, 2004
Tristeza
Hoy es uno de esos días en los que parece que uno entra a la vida por la puerta de atrás. O lo parecería si no fuera porque he entrado por la puerta principal.
Nunca he huido de la tristeza. Jamás. Antes, cuando era una protección para mí, incluso la llamaba. No era que la amase, pero todo eran ventajas si estabas triste. Siempre me ha gustado estar conmigo mismo y es en los momentos de tristeza cuando tendemos a profundizar más en lo que somos, en los que estamos más sensibles, en los que prestamos más atención a las subterráneas corrientes que nos atraviesan. Y siempre solía tener claro qué razón o razones habían provocado mi tristeza. De hecho me sobraban razones para estar triste. Era especialista en encontrarlas.
No es que fuese retrasado. Simplemente era más tonto que ahora. Y más pequeño.
Y ahora que mi mundo tiene colores, olores y sonidos; ahora que tengo claridad de visión en muchas cosas que antes eran oscuras, que he aprendido a aceptar cada vez más los mecanismos que mueven lo que conforma mi mundo; ahora que me siento más cómodo con lo que soy y tengo cada vez más claro qué quiero ser... ahora llega una tristeza completamente distinta a la que antes haya sentido.
La he descubierto este año. Es una tristeza sin razones, una tristeza profunda, pura y simple. No quita vigor a mis miembros ni a mi mente ni quita sentido al mundo. No hace que me quiera suicidar ni me hace plantearme que esta vida sea una mierda. No es algo destructivo ni conmigo ni con nadie. Es algo más profundo y en cierta manera más intenso. No sólo no me quita visión ni sensibilidad sino que me hace percibir más claramente qué pasa en mí y alrededor de mí. Es una puerta hacia algo, pero no sé hacia qué.
Claro que, como tantas otras cosas, estoy aprendiendo a aceptarla y a ver que también pasará. ¿Quién sabe? A lo mejor es para bien.
Esta mañana me he levantado con lágrimas en los ojos y no he podido averiguar la razón.
Publicado por Earendil en 11/15/2004 02:44:00 p. m. 0 comentarios
viernes, noviembre 12, 2004
Respondiendo a Imperator
Ahem... a veces pienso que lo mejor sería quedarse callado y se me entendería mejor. Vamos a ver...
Es erróneo afirmar que todas las opiniones son igualmente válidas. Las opiniones que matan a otras personas, por ejemplo. Las religiones son propensas a generar ese tipo de puntos de vista. Primer desacuerdo.
Lo primero acerca de las opiniones: pongo "...un tema en el que cada cual tiene una opinión tan personal y tan válida" y debería haber puesto "...en el que cada cual tiene una opinión tan personalmente válida". A ver si así se me entiende mejor.
Todavía sigo sin saber a qué te refieres exactamente con "auténtico". Desde que leo tu blog estoy con la duda. Nunca he visto un ser humano de pega.
Con respecto a tu pregunta acerca de la autenticidad del ser humano, tú mismo la respondes: efectivamente yo tampoco he visto ningún ser humano de pega. ¿Hago reiteración? Sí, sin duda, pero con el único objetivo de recalcar la propia cualidad del ser humano.
Falso. Las religiones hacen esfuerzos activos y dedican gran cantidad de tiempo y recursos para proselitizar y captar fieles. Los ateos no lo hacemos. Expresar tu opinión en un foro público no es enviar panfletos a casa, hacer presión legal para dificultarle las cosas al otro, etcétera. Respecto a la contaminación de un número de imbéciles aún mayor del que hay por parte de las sectas dominantes, es un tema que no me molesta lo más mínimo, del mismo modo que no me molesta respirar.
Con respecto a lo tercero, acerca de lo que hacen o dejan de hacer las religiones, te comento que en ningún momento en esa comparación que he hecho me he referido a ellas, sino a personas que profesan una religión. No lo saques del contexto en el que lo he planteado. Ambas personas son batalladores dialécticos... y en el caso de las religiones a veces batalladores militares. Pero aquí nadie está hablando del daño que han hecho las religiones a lo largo de la historia (y el que harán), sino del comportamiento de indivíduos normales. No hay ateos que pongan bombas o que hagan atentados, verdad. Pero sí los hay que se dedican a bombardear o por lo menos a menospreciar a aquellas personas que profesan una religión. Cuantitatívamente con respecto al daño que hacen son distintos el ateo extremo y el religioso extremo; pero cualitativamente, en la raíz, hay lo mismo: falta de respeto hacia el resto.
Conozco la religión que me rodea, por lo que tu afirmación se cae de culo. De hecho, conozco la religión dominante en mi entorno mejor que la mayoría de sus practicantes, y conozco más acerca del resto de religiones que muchas personas creyentes y no creyentes a mi alrededor por ser un tema que me interesa. Además, he sido creyente antes que agnóstico, y agnóstico antes que ateo. Me siento especialmente aludido por la frase sobre los religiosos, porque reconozco mi estilo. De modo que no creo que sea el orgullo lo que me impulsa a hacer tales afirmaciones, ni el desconocimiento. En cambio, la ignorancia es un poderoso motivador de las religiones, que tienen una laaaaarga y gloriosa historia de oposición al pensamiento racional y a la ilustración. Tampoco soy el compañero extremista de nadie, colega.
Lo cuarto: no pongo en duda que conoces las religiones, puesto que te conozco un poco y sé que tu nivel de cultura es elevado. Yo también las conozco, y, al igual que tú, antes he pasado por el estado de creyente y agnóstico antes de llegar a donde estoy. Pero todo el conocimiento que tengo acerca de las religiones no me ha dado el de saber qué impulsa a una persona determinada a profesarla, pues por suerte conozco personalmente a personas que profesan budismo, islam, cristianismo y judaismo y sé de lo que hablo. ¿Tienes ese conocimiento que te haga saber los impulsos y los motivos de las personas que profesan una religión para hacerlo? Si la respuesta es un "sí" sincero entonces me callaré, mi afirmación se caerá de culo como dices, y tendré otro motivo más para admirarte. Pero si la respuesta es un "no", entonces considero fuera de lugar cualquier generalización que hagas al respecto sobre las personas religiosas.
Al hacer afirmaciones ignorantes acerca de lo que sé o dejo de saber (por no hablar del resto de gente a la que mencionas) contradices esa afirmación flagrantemente. Por otro lado, a los fundamentalistas de cualquier especie que quieran matarte por no poner el ojete mirando a la Meca, el Vaticano o lo que sea, tu respeto les da igual.
Con respecto a lo de mi afirmación acerca de que no tenéis ni idea, estaré cometiendo el mismo error que tú si a la anterior pregunta has respondido "no". Es un error consciente y premeditado, como pongo un poco más adelante. Y como estoy casi cien por cien seguro de que si eres sincero me darás la razón en que ni tú ni yo ni nadie puede arremeter contra las creencias de un colectivo de miles de millones de personas sin conocerlas a todas y a cada una de ellas, creo que mi falta es por un buen motivo. Los libros sobre religiones son interesantes, te dan cultura y te hacen consciente de muchas constumbres de ciertos colectivos. Y fin. No hay más. Insisto amigo mío, no puedes saber qué hay detrás de cada corazón humano. Y si lo sabes, dime por favor dónde has estudiado que me apunto echando virutas ;).
Esa es la clase de supuesta amenaza vaga y ambigua que me lanzan de vez en cuando personas más creyentes que tú. Suponer que voy a empezar a creer en Dios porque me ocurra alguna desgracia es arriesgado. Es más probable que encuentre alguna explicación (y solución a mis problemas) que poner el culo en pompa frente a un ser mítico y su curia de ladrones y cobardes.
Ah, con respecto al tema del "regalito", tú lo has tomado como una amenaza pero no lo era. Me refería a una vivencia (trumática o no es igual, pero preferíría, dado que eres mi amigo, que no lo fuera) que te hiciera tener una visión más amplia. Por eso lo he llamado regalito, porque lo es. Y valioso. O por lo menos yo lo considero así.
Y con respecto a la pregunta final... uff... eso mejor mañana en el Chuzo.
Y no deberías tomarte a cuchufleta (si me he equivocado te pido perdón) mi deseo para tí. Es algo que considero hermoso y muy beneficioso.
Compadre... tienes todo el derecho a estar cabreado con el hermano Perkins y con la madre que lo echó al mundo, de la misma manera que estoy seguro de que lo tienes a estar cabreado con muchas otras personas. Pero te animo a no generalizar, y menos en este tema. Creo que te estás equivocando al hacerlo... o tal vez no. Pero en fin. Tú mismo.
Ah, muy buena la imagen final XD. Pero te digo una última cosa: conmigo no te hace falta echar mano ni de borderías ni de armas dialécticas: me conoces y deberías saberlo. Me considero una persona con la que se puede hablar, razonar y llegar a puntos en común con facilidad. Sé que en tu respuesta no has sacado la artillería pesada, pero imagino que has estado tentado de hacerlo ;).
Un abrazo.
PD: Capi, mi estilo es... es que casi no es ni estilo XD. Suelo escribir como vienen las cosas. Espero que esto te ayude a entender un poco mejor el por qué de mi entrada. Un saludo a tí y otro para Lady.
Publicado por Earendil en 11/12/2004 09:39:00 p. m. 0 comentarios
jueves, noviembre 11, 2004
De religiones y otras hierbas
...
¿Para qué? ¿Para qué ponerme a escribir sobre un tema en el que cada cual tiene una opinión tan personal y tan válida? ¿Para qué ponerme a hacer cábalas sobre las diferencias personales que tienen los religiosos y los no religiosos? ¿Para qué? No serviría de nada.
Voy a hacer otra cosa, que puede ser un ejercicio interesante: voy a plantearme en qué son parecidos, si no iguales, esas personas de uno y otro lado cuya opinión es suficientemente extrema como para plasmarla en ataques a los del lado contrario. A ello:
Ah, las personas... y aún hay quien me pregunta qué quiero decir cuando digo que el ser humano es algo auténtico.
Bien, las personas tienen creencias. No se me ocurre que exista ser humano que no las tenga, sean del tipo que sean. Bueno, sí se me ocurre uno, pero eso es otra historia. En efecto, casi todo el mundo tiene una serie de cuestiones más o menos grande de las que no está seguro, preguntas de las que cree saber la respuesta pero en las que hay un elemento de azar que consigue sacar la duda al escenario.
Y no estoy hablando de las Grandes Preguntas sobre las que hablo en el post anterior, sino de cuestiones cotidianas, mundanas, de todos los días: "Creo que lloverá, el cielo está nublado". "Creo que hoy había reunión. Si tengo suerte me escapo antes".
Absolutamente nadie que yo conozca tiene todas las pruebas acerca de todo. Las personas cercanas a mí, y que constituyen mi fragmento de Humanidad, son personas acosadas por las dudas. Y eso no es malo: la duda es algo inherente a la mente, y por tanto al ser humano. No creo que deban ser negadas o arrojadas a la basura. Son útiles: nos ponen alerta, nos hacen pensar, nos abren puertas que hasta entonces no habíamos visto... y en su justa medida, la duda no permite vivir cosas como la ilusión, la incertidumbre, la tensión... la duda trae riqueza a nuestras vidas. Insisto, en su justa medida.
Así pues tenemos que a diario hay preguntas a las que no somos capaces de responder con los datos que tenemos. Y si aspiramos a ofrecer una respuesta a esas preguntas entonces las ofreceremos en base a una creencia, sea cual sea.
Ahora bien, el problema aparente viene al aplicar este mismo proceso a esas Grandes Preguntas y observar lo que sucede.
Tal y como yo lo veo las religiones no dejan de ser otra cosa que intentos de dar una respuesta a esas preguntas. Como es evidente esa respuesta estará basada en la fe, es decir en la capacidad para creer en esa misma respuesta. Esta aparente paradoja se da por la imposibilidad de demostrar de manera fehaciente si esa respuesta es válida o no lo es, con el agravante de que, habitualmente, no es esperable averiguarlo en esta vida.
Claro, como las religiones son corporaciones o asociaciones creadas por humanos no han tardado en aparecer motivaciones secundarias que desvirtúan esa hermosa misión primigenia de dar una respuesta a esas preguntas a las que nadie puede responder. Intereses de diversos tipos hacen a las religiones grandes y poderosos entes a los que tener en cuenta en todas las sociedades, independientemente de los miembros que las conformen. Simplemente es así, y es así porque las religiones las conforman seres humanos, con virtudes humanas y defectos humanos.
De esta manera tendremos colectivos religiosos y colectivos no-religiosos dentro de una sociedad. Y dentro de cada uno de ellos tenemos a elementos extremistas que habitualmente dedican una significativa cantidad de tiempo y energía a bombardear al otro colectivo, sin darse cuenta de que en realidad son muy parecidos. Tomemos ahora un individuo de cada uno de ellos y comparémoslos:
Aunque seguro que hay opiniones discordantes al respecto, deberemos considerar a ambos individuos como humanos. Por que ambos son humanos, ¿verdad? Sigamos.
Ambos se basan en una certeza para atacar al otro: que es él el que tiene la razón, y que el otro se haya absolutamente errado. El uno ha hecho de su creencia una aparente certeza y el otro ha hecho de su no-creencia en la creencia del otro otra aparente certeza. El uno tiene la certeza de que su creencia es verdadera y el otro tiene la certeza de que esa creencia es falsa. Ambos tienen las mismas pruebas y ambos hacen juicios al respecto y deciden que la verdad es suya. Y claro, dos verdades contrarias no pueden existir al mismo tiempo, ¿verdad? Sigamos.
Ambos se hayan embarcados en una labor para concienciar al resto del mundo de que su visión del mundo es la verdadera y que el resto son falsas. Esta labor puede ser más o menos activa: un misionero que se va al otro lado del globo, un tertuliano que aprovecha conversaciones ocasionales para dejar entrever su opinión al respecto, un navegante de la web que pone un blog y plasma en él su visión del universo, un predicador que asalta a algún viandante ocasional para hablar con él... y es que es un tema que está presente a diario a nuestro alrededor. Es importante y no se puede permitir que el otro contamine a más gente ¿verdad? Sigamos.
Ambos hacen gala y galones de una falta de respeto sin precedentes a la hora de decidir sobre el resto de la humanidad y sobre su conducta. "Los religiosos son, por regla general, unos retrasados" o ?"os ateos deben ser unos infelices, descastados y sin creencias y morirse es lo mejor que podrían hacer" son algunas de las perlas oídas por estas orejas que se ha de comer la tierra a alguna gente que tienen exactamente la misma idea que un grillo acerca de lo que están hablando y que son demasiado orgullosos para decir "No tengo ni idea de lo que pasa a mi alrededor como para encima andarme con tonterías", que es lo que la única certeza que tiene el que ahora escribe. Pero claro, reconocer que algo nos es sencillamente desconocido es algo inadmisible, ¿verdad compañeros extremistas?
Olvidaos. No tenéis ni idea. Yo tampoco, pero al menos tengo respeto. Creéis que sois los dueños de la verdad absoluta y es falso. No me importa que me demostréis lógicamente la existencia o la inexistencia de Dios. No me importa que le afirméis o que le neguéis, ni me importa que penséis que estáis en lo cierto. De hecho, no me importa lo que penséis al leer estas líneas. Pero tampoco me importaría que la vida os hiciera un regalito de esos que a veces suelta como quien no quiere la cosa, y que os haga ver de una vez que detrás de esa cara que conforma vuestro universo, hay otra que es igual de verdadera. Os deseo que la vida os regale la capacidad para reíros de vuestra estupidez cuando seáis conscientes de ello, porque, creedme, es el mejor regalo que podríais recibir.
Un poco de respeto por favor. Seguramente yo estoy teniendo una pequeña falta de respeto para con vosotros, adalides de vuestra creencia, sea cual sea, al deciros todo esto. Pero confío en que será para bien, pues si no, no lo haría. Y, en cualquier caso, es una falta menor que la vuestra.
Respetad a aquellos que tienen una creencia distinta de la vuestra. Respetad a los que dicen que tienen creencias y respetad a aquellos que dicen que no las tienen. Y ocupaos de vosotros, que creo que es una tarea más que suficiente.
Y ahora, os lanzo una pregunta, de esas grandes y aparentemente sencillas: ¿seréis capaces de decir qué no es un objeto, si no sabéis qué es ese objeto? O dicho de otra manera: ¿se puede saber qué no es, si no se sabe qué es?
Ah, si alguien se siente herido por esta entrada, que se pregunte primero por qué se siente herido, y después si la culpa es de lo que se dice en la entrada o de su propia conducta. Tomadlo como una oportunidad para crecer y para haceros más tolerantes. A algunos ya nos tenéis las narices como un portaaviones.
De nada.
Publicado por Earendil en 11/11/2004 02:14:00 p. m. 0 comentarios
domingo, octubre 17, 2004
¿Cuál es el sentido de la vida?
Es una pregunta mal planteada desde el principio. Como todas las preguntas que aspiran a obtener una respuesta objetiva, en la que el objeto de la pregunta, en este caso el ser humano, sea visto desde fuera.
Las personas solemos olvidarnos de que es extremadamente complicado, por no decir imposible, que un sujeto plantee cuestiones sobre sí mismo y aspire a que su visión sea objetiva.
Hace unos días leí el post de la bella Cassandra en la que autora hace una pregunta que imagino que todo ser humano se habrá hecho en alguna ocasión: ¿cuál es el sentido de la vida?
Me temo que no sé la respuesta, pero que creo que puedo dar una orientación que no va del todo desencaminada. Como he dicho, ignoro cuál es el sentido de la vida, pero de lo que sí sé es que las personas que se mueven por ella sin estarse planteando permanentemente si tiene sentido o no, están más cerca que los que dedicamos tiempo y energía a intentar solucionar una cuestión que no requiere de solución.
Y con esto no estoy planteando que esas personas, a las que considero más sabias que yo, sean en absoluto inconscientes o inmaduras, sino precisamente todo lo contrario: han conseguido poner sus preferencias en el orden que considero correcto, prestando atención a los problemas da cada día, a las cosas mundanas, a los temas que realmente requieren atención porque están cambiando continuamente. No se les ocurre perder ni un ápice de su tiempo preguntándose si la vida tiene o no tiene sentido, como hago yo. Suficientes problemas hay que solucionar para estar prestando atención a tonterías. Creo que ellos han dado con la respuesta.
En la vida todo es movimiento. Aquello que está inmóvil está muerto. Los humanos estamos vivos. Las construcciones que hacemos habitualmente no. Un concepto está muerto. Una idea está muerta. Un esquema mental está muerto. Un objetivo está muerto.
Solamente cobran vida cuando tienen traducción al mundo real. Una idea solamente puede vivir si hay una realidad que la soporte; un concepto solamente late cuando es aplicable a lo que nos rodea y nos ayuda a ver mejor cómo funciona esto; un esquema mental respira cuando las acciones de un ser humano se ajustan a él; un objetivo vive cuando la persona pone empeño, energía e ilusión para que se cumpla. Estas y todas las entidades que nacen de la mente no se pueden disociar de lo que llamamos realidad, porque pierden todo el sentido. ¿Por qué entonces hay personas que nos centramos en el lado equivocado de la cuestión? ¿Por qué centrarse en los conceptos, en buscar las respuestas a las grandes preguntas del ser humano, y no prestar atención a lo que ocurre a nuestro alrededor? Porque, no nos engañemos, no se puede estar al mismo tiempo ocupándose de temas metafísicos y físicos al mismo tiempo. Vamos, yo por lo menos no puedo. ¿Por qué?
Pues creo que porque durante un tiempo estuvimos en contacto con la vida, con el mundo, y lo que vimos no nos gustó un pelo. Naturalmente que hubo cosas buenas, pero las perjudiciales o bien fueron mayoría o bien nos afectaron más de la cuenta. Eso ayuda a las personas a cerrarse en banda porque una de las características del ser humanos más hermosas y terribles es la capacidad de pensar que está separado de cuanto le rodea. Lo sé. Lo he vivido. Y comprendo a las personas que no encuentran respuestas. No entendemos qué es lo que mueve el mundo, ni como funciona, ni qué hacemos nosotros aquí, ni si tenemos que hacer algo en particular, ni si hay maneras mejores o peores de vivir y cuales son.
La respuesta a todas esas preguntas grandiosas está a nuestro alrededor, flotando como la niebla. No la podemos coger, ni herir, ni adueñarnos de ella. Y sin embargo nunca deja de acompañarnos. Sencillamente porque nosotros SOMOS la respuesta. Tanto si una persona es extremadamente religiosa como si es un firme defensor de lo que nos llega a través de los sentidos, tarde o temprano llegarán a esta conclusión. La solución jamás es independiente del problema. ¿Cómo podría serlo? Están una dentro de la otra.
Aparte, no se puede saber cuál es el sentido de la vida porque no sabemos lo que es la vida. Sabemos cómo funciona, conocemos las casi infinitas formas que puede tomar, sabemos como hacer crezca y cómo hacer que se marchite, pero realmente no tenemos ni idea de lo que es. Pregúntale a un biólogo lo que es la vida y te empezará a hablar de reacciones químicas, de moléculas, de células y de ADN. Ellos, evidentemente, creerán que tienen razón, que saben lo que es, pero la realidad es que no estudian la vida sino sus manifestaciones. Es algo así como leer la partitura de una sinfonía en vez de escucharla. Sí, se saben cuales son las notas de la sinfonía, pero no hemos oído nada de nada. Ignoramos cómo suena la música de la vida.
No Cassandra querida. Lo que te planteas no tiene respuesta. Y si prestas atención a todo lo anterior, y a todo lo que toda la maravillosa gente que tienes a tu lado, te ha dicho, descubrirás que la falta de sentido de tu vida no es tal, sino que tienes la libertad de darle a tu vida el sentido que quieras. Puedes convertirte en una diosa o vivir como una ermitaña. Pueden aspirar a amasar grandes cantidades de dinero o centrarte en conocer los recovecos del espíritu. Puedes dedicarte a hacer felices a pequeños, mayores, a todos, o centrarte únicamente en ti misma. En este juego tú pones las reglas. Tú mandas. Tú eres la dueña.
Sí, lo sé: no puedes controlar lo que tienes a tu alrededor: hay personas que mueren todos los días bajo las bombas, niños que son ametrallados, personas mayores que mueren solas en sus casas, mujeres que caen bajo los golpes de sus maridos, amigos que traicionan y olvidan... y tantas cosas horribles. Dado pues que la vida en general parece que va a lo suyo ¿por qué no hacer lo mismo? Cuidado, esto no lo confundas con una apología del egocentrismo, pero sí de un egoísmo equilibrado. No, no puedes controlar lo que sucede fuera, pero sí lo que sucede dentro, que es lo realmente importante. La vida pasa a través nuestro, la vemos con nuestros ojos, la tocamos con nuestras manos, la sentimos con nuestro ser. Si variamos la forma en la que usamos nuestros ojos y manos variaremos la visión que de ella tenemos. Y no tengas miedo a perder la perspectiva objetiva, porque como yo y como todo el resto del universo, nunca la has tenido. Es bonito pensar que nuestra visión, fruto de horas y días y años de meditación y de reflexión interna es más cercana a la realidad y a la objetividad que la de la mayoría de la gente, pero no es cierto. Es una falacia. Yo no tengo una visión más cercana a la realidad que alguien que haya estado veinte años en una burbuja. Como mucho tendré más conocimiento de lo que pasa por el mundo, pero no estaré más cercano al supremo conocimiento que él. Repito, tienes el poder de convertir esto en lo que quieras, no porque controles lo que te llega, sino porque tienes el poder de traducirlo a lo que quieras. Tú escoges los colores con los que pintar tu cuadro.
Piensa que estamos en un donut gigante, en una especie de rueda, y que vamos andando alrededor de ella. Habrá gente que ande más deprisa, que ande más despacio, gente que incluso estará parada. Pero por muy deprisa que se ande, por muchas veces que se dé la vuelta a la rueda y se conozca cada recoveco de cada tramo de la misma, no se estará más cerca del centro. Ignora a aquellos que te digan ?la vida es así o es asá? o mándales a freír espárragos. No están más cerca que tú ni que nadie. La vida es como tú la ves y sanseacabó. Y eres tú quien decide cómo la ves y por tanto cómo es.
Y todo este rollo ¿para qué? Pues para intentar demostrar algo evidente: que lo único que importa y lo único a lo que aspirar, es a ser todo lo felices que podamos. Realmente el ser humano nunca ha dejado de ser libre, y lo curioso del caso es que ha elegido ser libre para encerrarse. Pero es igualmente libre para salir cuando quiera de su auto construida prisión, pues tiene la llave de la celda en el bolsillo. De manera, bella Cassandra, que no busques la llave fuera ni esperes a tener la suficiente visión como para atravesar la oscuridad de la cárcel e intentar ver la llave colgando de un clavo fijado de una de las oscuras y húmedas paredes. Es muchísimo más sencillo: mete la mano en tu bolsillo, saca la llave, abre la puerta de la celda, y sal a contemplar las estrellas.
PD: No puse ningún comentario a tu post porque es difícil resumir todo esto en unas pocas líneas. Espero que te sirva para algo, pues a mí sí me ha servido. Cuídate mucho y un besazo princesa.
Publicado por Earendil en 10/17/2004 01:57:00 p. m. 0 comentarios
sábado, octubre 09, 2004
Y siguiendo con el ciclo de post crípticos y amargados...
... me gustaría compartir conmigo mismo lo que ahora mismo pienso y siento, un sábado por la noche, ubicado en un piso en el suroeste de una ciudad en donde, como en muchos otros sitios, la gente se arregla para salir por la noche.
Es todo un ritual, y cada persona tiene el suyo. Una serie de acciones más o menos conscientes, que han ido variando y adaptándose a los cambios, a la par que se han ido puliendo conforme se ha ido ganando experiencia. Ríete de los pavos reales con su colorida y plumífera cola, si los comparas con cualquier persona ?normal? acicalándose un viernes o un sábado por la noche. A mí de un tiempo a esta parte me sucede igual, y me estoy empezando a preocupar. Pero no solo eso: me he cortado el pelo, me he hecho la cera en pecho y espalda, ahora me afeito todos los días y he retomado las flexiones y los abdominales. Con el tiempo a lo mejor llego a ser una persona superficial y todo. Menos complicaciones evidentemente. Pero claro, renunciaría a mi mundo interior, bastante rico por cierto, dado que ha sido criado y alimentado por mí durante todos los años de los que tengo memoria, alrededor de veinte. Y sería una gran pérdida para mí, dado que no tengo otro mundo. Ahora hagamos una prueba:
Claro que todas las personas tienen su mundo interior aunque claro yo me pregunto cómo no van a tener mundo interior esos retrasados que ven lo que les pone la tele y opinan lo que opinan los periódicos todo esto claro lo diría con un cierto aire de vana superioridad creyéndome mejor que ellos cuando la realidad es que soy igual que todo el mundo Y no es que desprecie a todo el mundo más de lo que me desprecio a mí mismo que es bastante sino que de vez en cuando pienso en lo que me rodea y no le veo sentido claro que no tiene por qué tener sentido alguno Y es posible que los que hayan entendido esto sean los que la gente llama sin saber lo que dicen Sabios es decir gente que ha llegado a un lugar inexplicable e inalcanzable desde el que se puede observar todo a tu alrededor como si estuvieras en la cima de una montaña y a tu alrededor solamente hubiera valles nevados y silencio Es mi sueño realmente no llegar a entender esto dado que no estoy seguro de que se pueda entender sino que no entenderlo no me importe un carajo claro que entonces lo más probable es que me convierta en un vegetal que se mueve sin interés por nada ni por nadie ese es mi miedo aunque haya leido en muchos de mis libros que esta es otra de las tretas de la mente para alejarnos de la verdad aunque claro como vamos a poner en duda la mente si es nuestro puente a la civilización y a la libertad No podemos hacerlo porque entonces nos volveremos locos iremos en contra de nuestra naturaleza y nos moriremos La mente lo es todo para nosotros lo es todo para sí misma y lo es todo para el universo que hemos creado Así nos esclaviza y nos ata a pesar de que creemos que somos libres Entiendo que haya habido gente que haya intentado drogarse para alcanzar el nirvana y que luego se hayan vuelto adictos pues claro la divinidad aparte de divina es adictiva Como dice Pratchett en uno de sus libros es cierto tipo de disposición mental que solamente se puede conseguir después de cuatro décadas de ayuno e intensa meditación en una cueva del himalaya o después de cinco minutos de estar fumando alguna sustancia ilegal Me encanta ese escritor es algo extraordinario como bucea en los miedos y en la razón humanas y nos muestra sin tapujos lo absurdo que es todo Y lo hace llevando la lógica hasta el extremo Impresionante me encanta Ahora mismo veo un CD encima de la mesa, brillante y redondo, con su agujero en medio para poder meter el dedo y sostenerlo sin manchar la superficie Que gran invento el CD Ahora mismo me acabo de descargar algunas cosas y se pueden meter en ese maravilloso artefacto Es algo mágico en serio no comprendo cómo se pueden grabar las cosas sin verlas Y es que con las cintas o con los vinilos me pasa lo mismo me despiertan una sensación de que estoy enfrente de un objeto mágico y sagrado Sin duda a las tribus de muchos puntos del planeta se lo parecería por qué no a mí en qué soy distinto de ellos Claro en que estoy más contaminado y bombardeado Las cosas no deberían ser así lo siento pero no estoy conforme con esto Y no me apetece callarme pues ya he permanecido todo este tiempo callado y ya que vivimos en una sociedad de libre expresión ahora me apetece expresarme así Y lo voy a hacer no creo que haya nada capaz de detenerme pues soy inmortal y imperecedero jajajaja las cosas que voy a poder hacer cuando saque el poder que llevo dentro jajajaja no va a quedar títere con cabeza de los que lo merezcan por supuesto pues también hay gente buena en el mundo y que merecen la pena Son mis amigos gente distinta hasta que alguno demuestra que no lo es y entonces yo no hago nada y espero que siga mostrando algo que le haga parecer especial jujuju, estoy viendo la cara de algunas personas que lean estas líneas se van a morir de risa XDDDDDD jajajajajaja claro que estoy haciendo esto por algo todas las cosas se hacen por algo y no por nada eso es evidente Creo que lo dijo algún filósofo Todo ha sido dicho en mayor o menor medida por algún filósofo sea que aparezca en los libros de texto o en los bares apoyado en una barra Y es que filosofar da tranquilidad de espíritu Nos hace ver la ilusión de que hay pilares inamovibles en el mundo y en nosotros Claro que si eso fuera así las personas no cambiarían de filosofía como quien cambia de ropa interior arrojando la antigua y tomando la nueva como si nunca hubiese existido otra igual Y claro por mucho que la gente no quiera admitirlo la ropa interior es muy importante aunque los colegas siempre digan que habría que ir por ahí desnudos que se terminarían muchos problemas y no habría jamás nunca más ninguna guerra y porque todos follaríamos en plan guay y todo sería idílico y maravillosamente maravilloso Lo siento pero hace mucho que dejé de creer en esa fantasía así como en muchas otras fantasías por que claro las fantasías son solamente eso fantasías irrealidades aunque claro no podemos saber qué es exactamente la realidad y dónde se separa y se torna irreal Es una cuestión interesante y hay autores...
Puedo seguir así indefinidamente. La mente es incansable. Nunca para. Haced la prueba. Os animo a ello. Tomad una hoja en blanco y por espacio de diez minutos daos la libertad de escribir todo lo que se os pase por la cabeza. Luego leed lo que habéis escrito y es bastante probable que os sorprendáis. Todos llevamos a un loco en nuestro interior, junto a muchas otras cosas. Junto a demasiadas cosas me permito añadir.
Os garantizo que la mente que escribe estas líneas es la misma que ha vomitado todo el párrafo anterior. Y también os garantizo que no estoy ni más ni menos enfermo que cualquiera. ¿Cuál es entonces la verdadera naturaleza de la mente? La respuesta es que toda mente es esquizofrénica. Llevamos a un montón de personas en nuestro interior. Cuando la esquizofrenia aparece como patología, cuando decimos que alguien está esquizofrénico, es simplemente un desarrollo del germen anidado en cualquier mente: la capacidad para poner barreras.
Preguntad a cualquier actor. Os dirá que solamente tiene que pensar que es alguien determinado y empezará a actuar de una determinada manera, a veces incluso no le reconoceremos. Un actor tiene la capacidad de sacar a las diferentes personalidades que anidan en cualquier ser humano de esta sociedad, un director de banco, un conductor de autobús, una cajera de supermercado, un piloto de caza, un pocero, un albañil, un arquitecto...
Somos una multitud, no sólo biológicamente hablando, sino mentalmente. La personalidad nos es dada desde fuera, y es esa personalidad primaria la que debe dirigir a las otras muchas personalidades ?secundarias? para que esa persona sea considerada mentalmente sana y socialmente apta. Pero la personalidad no es la persona. Busquemos y con sólo rascar un poco nos daremos cuenta de su falsedad. Es necesaria, obviamente, como muchas otras cosas. Pero es una máscara, una máscara enorme hecha de mil máscaras más pequeñas.
Es necesario, sí, sin duda alguna. Pero pongamos todo en el lugar que le corresponde.
Publicado por Earendil en 10/09/2004 11:36:00 p. m. 0 comentarios
jueves, octubre 07, 2004
El caso es que esta sensación me es familiar
No es depresión ni me ha ocurrido nada nuevo. Tampoco es malestar en el sentido de malestar físico ni mental: tengo una salud que sin ser la leche me permite hacer las mismas cosas que el resto del mundo, incluso algunas más; y el caos de mi mente no está ni mejor ni peor de lo normal. Tampoco tengo sentimientos de tristeza, pseudo-depresión, ni nada por el estilo.
Es una sensación extraña. Familiar, pero extraña al mismo tiempo. Es algo así como... la sensación de estar en un enorme teatro, donde nada es real. Estoy empezando a mirar más allá del escenario y veo oscuridad. Imagino que en algún momento se encenderán las luces del teatro. Eso, o bien mis ojos se acostumbrarán a la oscuridad.
Tanta tensión, tantos conflictos, tanta porquería, tanto malestar... pueden no tener el menor sentido. Cuando me despierte seguramente me reiré de mi propia estupidez. Pero hasta entonces...
Publicado por Earendil en 10/07/2004 10:44:00 p. m. 0 comentarios
Vamos a contar verdades
He estado bastante tiempo desconectado del mundillo blogero en general. Posiblemente una de las razones es que cada blog es una ventana al mundo particular que es cada persona, y durante este mes he tenido más que suficiente con el mío propio.
Tengo una ligera sensación de dejá vu pero más continuada que un dejá vu "normal". Llevo algunos días con la sensación de que he pasado por todo esto, que esto ya lo conozco, que es como si hubiesen dado a rebobinar en la película de mi vida. Por un lado me asusta y por otro me reconforta. Es una sensación extraña. Extraña, pero conocida.
Aburríos, si queréis, oyendo, o mejor dicho leyendo, las divagaciones de este simulacro de persona que escribe; pero tened en cuenta que corréis varios riesgos al hacerlo. El primero es el de aburriros, lo que se soluciona simplemente dejando de leer; como dice alguien a quien quise mucho, la salida a un clic de distancia.
El segundo riesgo es que no entendáis lo que aquí se pone. Más que habitual cuando soy yo el que habla, pero a pesar de las apariencias, no toda la culpa es mía. En un mundo donde las verdades son tan mutables como las personas y donde los pilares se elevan, giran noventa grados en el aire y luego te caen encima, no puedo por menos que comunicar dejando entrever qué es lo que me gustaría que fuese esto. Claro que, tampoco se me da bien, de manera que cada vez hablo menos. Así, si mi silencio se malinterpreta, la responsabilidad será mía y de mi no-oyente a partes iguales. Y es una mejora. De manera que para este riesgo no puedo ofreceros una solución gratuita. Lo siento. Tampoco querría hacerlo, si pudiera. También lo siento, pero no puedo hacer más de lo que hago. Y ya hago demasiado.
El tercer riesgo es que, en caso de que entendáis lo que leéis, no os guste, o no sea lo que esperáis. Es un riesgo con beneficio, dado que implica que me conoceréis un poco más cuando terminéis la lectura. La posibilidad de tomarlo o dejarlo ya es cosa vuestra.
Soy un desequilibrado. Como vosotros. Como prácticamente todo el mundo. Lo que nos permite vivir juntos sin machacarnos es que, dentro de ese continuo desequilibrio que es la mente, hemos alcanzado un precario equilibrio, que son unas costumbres más o menos comunes. Es un equilibrio tan precario que basta una ligera brisa para que la balanza se de la vuelta. No nos engañemos. Andamos por el filo de la navaja de la vida ayudado por los bastones de La Sociedad, Los Amigos, La Familia, La pareja, Los Objetivos... todo tipo de muletas que hemos ido aprendiendo que son importantes, en el proceso de "civilización" al que somos sometidos mientras nos educan. Las personas que aparentemente se mueven con mayor seguridad simplemente tienen más muletas y/o han aprendido a moverme mejor con ellas.
Es una de las razones por las que me gustan muchos escritos de HP Lovecraft: ponen a seres humanos en situaciones donde ninguna muleta es de ayuda.
Habitualmente se cae en la locura si ellas son dejadas de lado. No porque la mente funcione peor, sino porque el comportamiento deja de ser social.
Y aquí estamos nosotros, como unos paralíticos, intentando movernos hacia alguna parte. Ahora os hago una pregunta: ¿sois capaces de diferenciar a un paralítico, a alguien que no puede mover una pierna, de una persona que no lo es, si ambas personas están paradas, sentadas o tumbadas? ¿No? Yo tampoco. No hay diferencia. Y si sí podéis, felicidades, pues vuestra percepción es comparable a la de Spiderman.
Nosotros, orgullosos de nuestra poderosa mente, hemos amontonado nubes a nuestro alrededor. Nos han divertido creando figuras de humo, sombras en una lejana pared a la luz de una antorcha mortecina, espectros luminosos y siempre cambiantes. No podemos huir de ello, no podemos salir. Estamos encerrados.
Vemos un árbol, y acto seguido aparece el concepto mental "árbol", el recuerdo que tenemos de ciertos árboles, la categoría en la que entra ese árbol en concreto según lo que hayamos aprendido... mente, mente... mente. Hay gente que piensa que el concepto es la realidad. Pobrecillos. Es como un velo, como una cortina de nubes: se puede atravesar sin esfuerzo, pero no deja ver más allá. Imágenes... son como fotografías. Cuando se mira una fotografía no se mira la realidad, se mira una imagen de algo que ya no está ahí.
Y este mundo, que es el mío también, está a hecho a imagen y semejanza de la Diosa Mente. Cambiante, lógico aunque caótico, limitado, estrecho, incómodo y permanentemente en movimiento en busca de algo mejor, asqueado de lo que es, incómodo con su naturaleza... gris.
Este es un mundo redondo, sin puertas. Y estamos encerrados dentro de él. No podemos salir... ¿o tal vez sí?
"Una vez un Maestro Zen le propuso un enigma a uno de sus discípulos. Le dijo así:
Imagina que metes un huevo de ganso dentro de una botella de cristal. Imagina ahora que el pollito nace y que le alimentas dentro de la botella, hasta que el ganso crece tanto que no puede salir de ella. ¿Cómo sacarías el ganso de la botella sin matar al ganso y sin romper la botella?"
Sí, se puede salir. A ver si el respetable adivina cómo.
Publicado por Earendil en 10/07/2004 02:22:00 p. m. 0 comentarios
viernes, septiembre 24, 2004
Dentro de una hora más o menos...
... hará 25 años desde que empecé a vivir en este curioso e inmenso mundo.
La cosa es que, mirando hacia atrás en el tiempo, poco a poco me voy dando cuenta de que realmente ese tiempo es otra de las construcciones mentales que nos ayudan a vivir de una manera más o menos organizada. Como cualquier construcción mental es intrínsecamente irreal fuera de la mente humana. Afuera, las hojas de los árboles han caido 25 veces. ¿Y qué?
Lo único que lamento es mi absolutamente patética situación económica, lo que evita en principio que pueda celebrarlo, que pueda invitar a nadie... en fin, con calma.
Publicado por Earendil en 9/24/2004 09:00:00 a. m. 0 comentarios
miércoles, septiembre 08, 2004
Vacaciones
Ahora mismo escribo desde el maravilloso retiro alavés que es la casa de mi padre, en Alegría-Dulantzi, un pequeño pueblo cerquita de Vitoria.
Muchas veces me he preguntado por qué no subo más a menudo. Es muy parecido al paraiso: estoy en compañía de mi padre, la comida es excelente, no tengo que pagar nada de nada, hay una extensa biblioteca y tiempo para hacer lo que quiera... sí, creo que escogería un sitio así para vivir dentro de unos años.
Hay un ordenador; un ordenador portátil que apenas toco. La descontaminación y la desconexión que estoy llevando a cabo ya dan sus frutos. Me siento mucho mejor.
Me he cortado el pelo. Al dos. He guardado la coleta, no sé muy bien para qué. La verdad es que me siento raro, pero tenía que sanear el cuero cabelludo. No va a ser lo único que sanee.
Me queda una semanita de vacaciones antes del retorno a la capital, con sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. Cada vez me gusta menos Madrid, pero mi trabajo está allí, y mi casa está allí; y vosotros, en vuestra mayor parte, también estais allí.
Incluso estando en el paraiso os echo de menos.
Publicado por Earendil en 9/08/2004 09:01:00 p. m. 0 comentarios
miércoles, septiembre 01, 2004
Regalo de Cumpleaños
Cuando escogí mi apodo lo hice por varias razones, pero la principal de todas es la siguiente: porque Eärendil, el más afamado marinero de todas las edades de Arda, representa la Esperanza.
Ayer le di, con un día de retraso eso sí, un regalo a una gran amiga por su cumpleaños. Esto de no tener dinero ni para pipas tiene, como todo, sus cosas positivas; por ejemplo que en vez de irme a cualquier templo de la subcultura de la zona centro a comprarle algo friki, cogí varios elementos que hallé por casa y le un hice pequeño presente. Creo que le gustó mucho más que si le hubiese regalado una ampliación del Space Munchkin. Voy a empezar a fabricar yo los regalos que haga. Con más tiempo y con más dinero seguro que empiezan a quedar mejor.
El elemento principal era una botella verde de cerveza. Concretamente una de Alhambra 1925, que Imperator tuvo el detalle de subirme desde tierras granadinas. Tengo otras dos colocadas encima del apilable, dominando el salón, dado que, dejando aparte que las botellas son muy bonitas, tienen un gran valor para mí.
Escribí una poesía, envejecí el papel con grano de café (el efecto queda muy creíble, probadlo siempre que queráis hacer un papiro o similar), lo até con una pequeña cuerdecita amarilla para que no se desenrollase y metí el papel dentro de la botella, después de asegurar mediante otra cuerda que mi bella cumpleañera pudiese sacar el papel de dentro cuando quisiera. Unos toques de cera azul, para asegurar la cuerda y adornar un poco la botella, y ya estaba mi regalo terminado: una botella de náufrago.
Ya sé que es un poco curioso que un marinero regale algo así, dado que ser náufrago no es una de las primeras diez mil profesiones en las que un marinero quiera convertirse, pero para mi propósito venía de perlas. Y es que la poesía que metí dentro es esta:
ESPERANZA
Mucho tiempo he vagado por el mar
esperando una mano salvadora:
la tuya, cálida y merecedora
de este mensaje que hube de guardar.
Sabe una cosa antes de comenzar:
no es casual que en tus manos esté ahora.
Pues hay poderes, Señor o Señora,
que quisieron que así fuera a pasar.
Allá donde la vista nunca alcanza
y el tiempo no tiene morada alguna;
y donde duermen hacha, espada y lanza.
Allí, donde no hay oro ni fortuna,
solamente reside la Esperanza.
Ve, no serás visita inoportuna.
Creo que mi bella cumpleañera necesitaba recibir un regalo así. Y yo necesitaba hacerlo. Y también necesitaba recordar que la esperanza puede ser representada por una estrella brillante en el cielo, pero también por una simple botella que flota en el mar, esperando a que alguien la rescate; esperando que alguien lea el mensaje; dando esperanza a quien la lanzó al agua, hace mucho tiempo.
Publicado por Earendil en 9/01/2004 09:02:00 a. m. 0 comentarios
lunes, agosto 30, 2004
Gracias...
... por abrirme la puerta a parcelas mías que no veía.
Sigo teniendo cosas que decirte, pero imagino que no importa demasiado.
Sigo pensando que mereces la pena. No por lo que hagas o lo que digas, sino porque sigo estando a gusto contigo cuando solamente hay silencio.
Pienso que el silencio es una de las cosas más hermosas que existen. ¿No creeis?
Publicado por Earendil en 8/30/2004 10:54:00 p. m. 0 comentarios
miércoles, agosto 25, 2004
El conocimiento te hace más libre...
...pero más infeliz en mi caso. Porque todo lo nuevo implica que hay algo que no era como se pensaba. Y para alguien cuya concepción del mundo y del universo en general es sencilla, donde todas las piezas encajan, el descubrir que hay más piezas, muchas más piezas, para encajar resulta algo más traumático y complicado que otra cosa. Obviamente resulta clarificador, lo que creo que es bueno para mí dado que me hace más conocedor del medio en el que me muevo; pero es indudablemente trabajoso. Y más cuando descubres que esas piezas suelen obedecer a patrones que no me gustan, y que incluso odio.
El ser consciente de los dobles raseros, las comidillas, las manipulaciones sutiles a las que estamos enfentados, las puñaladas traperas, y un largo etcétera de elementos que forman parte de la vida cotidiana de las personas hacen que la idea de un genocidio global cobre de pronto un inesperado atractivo. Claro, es evidentente que el ser humano decidió hace mucho abandonar las selvas de África para poder montar una propia donde quisiera y poner él las reglas. El culmen de la evolución en este planeta.
Menos mal que estais vosotros, amigos míos, para ayudarme a ensamblar de nuevo el puzzle.
Publicado por Earendil en 8/25/2004 01:17:00 p. m. 0 comentarios
jueves, agosto 19, 2004
Acabo de volver de comprar mi cuerda para la guitarra...
... y la verdad es que suena muy bien. He estado antes un rato en la Plaza de Oriente afinando y rasgueando un poco las cuerdas de ese instrumento que tiene más años que yo. Creo que estoy empezando a entender por qué se le tiene tanto cariño a las guitarras.
Bueno, la tristeza y la perplejidad de ayer han dejado paso a la incertidumbre y al cabreo. Creo que no tardarán en convertirse de nuevo en tristeza, pero mientras eso pasa creo que voy a guardar los puñales; me hormiguean demasiado en las manos y creo que eso es malo.
Y creo que me ayudará mucho contar lo acaecido este fin de semana en tierras gallegas. A ello.
Mi preciosa Wineber me invitó hace unas semanas a subirme con ella a las fiestas del pueblo de sus padres. Finalmente me decidí a aceptar su invitación, y reconozco que no me arrepiento para nada de haberlo hecho: ha sido uno de los mejores findes que recuerdo.
El relato del viaje comienza en la estación de autobuses de Méndez Álvaro, en uno de los nuevos autobuses de Auto-Res, cuando nos damos cuenta de que, a pesar de ir en el servicio Express de la compañía (algo así como la Business Class de Iberia), nuestros asientos no cuentan con la opción de reclinar el respaldo, dado que no han dejado espacio alguno entre ellos y la luna trasera del autobús. Eso sí, son de cuero y son anchos.
El viaje, de cerca de seis horas de duración, hasta la estación de Vigo no ofrece incidente alguno, salvo cuando somos súbitamente conscientes de la existencia de un elemento del reino animal, algo así como una polilla transdimensional, con la forma del destructor estelar de Vader, ubicada justo encima de nosotros, en el portaequipajes. En la vida he visto un insecto tan grande. Afortunadamente hizo lo que cualquier polilla hace cuando no se está dando de cabezazos contra las bombillas, y no se movió durante todo el trayecto.
Bajamos del autobús en Vigo. ¡Cielos! Una temperatura agradable y una humedad aceptable. La cosa empieza bien. Esperamos a que aparezcan los padres de mi preciosa acompañante mientras nos tomamos unos refrescos en la cafetería de la estación, a un precio aproximado de un tercio de lo que nos han cobrado en Méndez Álvaro por la mañana. Definitivamente me tengo que largar de Madrid.
Aparecen los encantadores progenitores de Wineber (claro, de un padre majísimo y una madre encantadora solamente puede salir algo tan maravilloso como ella) y vamos a hacer compra a un supermercado cercano.
Creo que este es un buen momento para decir algo sobre las fiestas de ese pueblo (Redondela), y de la manera que tiene de vivirla esta distinguida familia junto con el resto de los habitantes: consiste básicamente en invitar a cuantos más invitados mejor, darles su mejor comida (no tengo palabras) y su mejor bebida (menos palabras aún), y preocuparse que no les falte de nada. Pero vayamos por partes.
Llegamos a nuestro destino cargados hasta los topes. Me bajo del coche, y mientras entramos la compra (compraron hasta almohadas por si faltaban) tengo tiempo para mirar hacia arriba un par de segundos y contar el número de pisos de la casa color salmón que se yergue ante mí. Tres plantas. Sí, definitivamente en algún momento me iré de Madrid.
La ronda turística por la casa no hace más que reafirmar esto último: en la planta baja hay un choco inmenso con su mesa de piedra donde caben dieciocho personas cómodamente (testeado) y su cocina, una encantadora salita de estar con su cuarto de baño y, ¡por Júpiter! una bodega con sus barricas y todos los avíos necesarios para llevar a cabo la noble tarea que es la fabricación del vino. Yo me quiero venir a vivir aquí.
La primera planta cuenta con el salón, las habitaciones principales, y la cocina principal. Unas escaleras suben al piso superior o, como lo llama Wini, la planta de la juventud. En efecto, aquí están las habitaciones para la gente joven, junto con una encantadora salita de estar donde entra la suave luz del atardecer.
Dejamos nuestro equipaje en las habitaciones y bajamos a saludar a unas de las tías de Wini, una encantadora mujer de pelo blanco y admirable energía, la cual nos espera sentada en una silla fuera de la casa. Un paseo por la inmensa finca me muestran una encantadora parra con otra mesa de piedra (de cerca de un par de toneladas de peso) y una hamaca. Dios, esto es el Valhalla.
Doblamos la esquina y aparece un venerable hórreo, junto con varios árboles frutales. A lo lejos se dibuja la línea de los viñedos. ¿Ribeiro? No, me contesta el padre, es uva de Albariño. Reitero, esto es el Valhalla.
Nos sentamos en la salita del segundo piso a disfrutar de los últimos rayos de sol que entran por la ventana cuando ¡oh!, descubro que tienen una guitarra de cuando las niñas eran pequeñas. Intento afinarla con algo de éxito, y al rasguear por segunda vez la cuerda de Mi se rompe con un sonoro chasquido. Últimamente se ve que tengo la negra con las cuerdas. Mis intentos por recomponer la cuerda, que por otra parte tiene más de dos décadas, son infructuosos, mientras ellos me dicen que por favor, que no importa, que hace mucho que no la toca nadie, y además en esa casa nadie sabe tocar una guitarra. Que majos que son :).
En la cena soy consciente de la maestría que posee la madre de Wineber cuando se pone a los mandos en la cocina. La tortilla de patatas es la mejor que he probado en años, desde aquellas tan buenas que hacía mi difunta abuela, en paz descanse. Los langostinos son frescos y sabrosos y los pimientos de padrón están excelentes; ambos alimentos estarán presentes en todas las comidas siguientes. Como hasta hartarme, regando la comida con el magnífico vino casero, mientras soy animado por alentadoras frases como "Si quieres más hay más", o "Tú bebe, que quedan cuatrocientos litros en la bodega". No tengo palabras. Pero lo mejor está por llegar, y lo mejor es nada menos que un licor de café casero que hace la madre de Wineber, que nos bebemos placenteramente en la sobremesa. Por el escudo y la espada que nunca he probado una bebida alcohólica tan deliciosa.
Los dos días siguientes son una sucesión de comidas de cinco tenedores y en la más grata compañía que pueda imaginarse, de mano de más integrantes de la familia, y de amigos de la misma. El domingo nos juntamos a comer nada menos que dieciocho personas a la mesa. El menú lo abre una ensalada excelente y enormes bandejas de nécoras, cigalas y langostinos, amén de croquetas de jamón caseras y calamares. Sigue una carne tan tierna que parece que se deshace en la boca, acompañada de patatas cocidas y empanadas de carne y de bonito como nunca antes había probado. De postre hay helados variados y fruta de los árboles que tiene la finca. Nunca faltaron ni el vino ni el licor café a las citas culinarias. Este fin de semana he conocido realmente el significado de estar lleno.
Una curiosidad que recuerdo ahora es que este es el único sitio que he visto donde las misas se radian por altavoces situados en la torre de la parroquia. Ignoro si es algo que se hace solamente en fiestas o es el pan de cada día, pero me pareció curioso. Pero menos curioso que el hecho de que, cuando terminó la misa, pusieron música variada por esos mismos altavoces, la cual no paró durante todo el fin de semana. Y cuando digo música variada me refiero a que pusieron maravillosos temas de música celta, canciones del verano, algún que otro hit de OT, alguna pieza pedida de música clásica... en fin, variado a más no poder. Solamente les faltó poner algo de Heavy.
Por las noches bajábamos a la verbena que había montada en la plaza de la parroquia, y este era uno de los momentos más divertidos de la jornada, ya que Wineber y Víctor sacaban los puñales verbales y arremetían contra la variopinta avifauna que se encontraba en la plaza, mientras éstos bailaban al son de las canciones del verano. Aunque alguno de los grupos se marcó algún que otro pasodoble y alguna que otra canción folklórica, y debo añadir que los chavales no lo hacían mal, no me pareció nada adecuado. La gente parecía echar de menos la típica charanga del pueblo, con sus inevitables y románticos elementos: el grandote de la tuba, las niñas de los tambores, los chavales con las trompetas y los trombones... pero vamos, los puestos con cubatas a un precio irrisorio y las finas estocadas verbales de mis compañeros aseguraban la diversión.
Dormir un ingente numero de horas, charlar agradablemente sentados debajo de las verdes hojas de la parra, y una fantástica sensación de estar a gusto y relajado han sido los componentes que han completado el cuadro de este fin de semana, perfecto desde todo punto de vista.
Quiero volver.
Publicado por Earendil en 8/19/2004 09:23:00 a. m. 0 comentarios
miércoles, agosto 18, 2004
Definitivamente...
... la vida es auténtica y genuina; y las personas más; y aquellas que caen dentro de mis círculos más aún.
Alea jacta est.
Publicado por Earendil en 8/18/2004 01:27:00 a. m. 0 comentarios
martes, agosto 17, 2004
Toma tres
Se me ha borrado la entrada ya dos veces. No escribiré más hoy.
No me apetece ni siquiera resumir lo que estaba diciendo, distinto en ambas.
Me apetece irme a casa.
Me apetece olvidarme de este puto universo de mil máscaras y de mil caras, y encerrarme con mi flauta y con mi guitarra a la que desde ayer le falta la cuerda del Re.
Me apetece olvidarme de todos.
Me apetece olvidarme de mí mismo durante un rato.
Me apetece olvidarme de que tengo que olvidar.
Lo siento preciosa, pero la entrada diciendo lo fantástico que ha sido este fin de semana tendrá que esperar para otra ocasión.
Publicado por Earendil en 8/17/2004 02:49:00 p. m. 0 comentarios
jueves, agosto 05, 2004
Reacciones
Las reacciones de las personas con las que compartimos nuestra vida suelen sorprendernos, en mayor o en menor medida. Y creo que es bueno; porque nos demuestra día a día que nuestra mente, dentro de su grandeza, es bastante limitada y que hay situaciones que no se pueden preveer, y que si se preveén, nunca se pueden saber las consecuencias últimas de nada.
Ahora bien, ¿por qué nos sorprenden las reacciones ajenas, de manera que no somos capaces de entender qué se esconde detrás de ellas?
Voy a intentar responder a esta pregunta.
Así pues, tenemos que la gente reacciona. Ahora bien, habría que definir qué es reaccionar, o mejor, qué es una reacción. Reacción es la forma en que algo o alguien se comporta ante un determinado estímulo, según la RAE.
Bien, esto quiere decir que una reacción es una forma de comportamiento motivado por una acción anterior. Y cuando esto se aplica a las personas, tenemos que una reacción es una respuesta de cualquier tipo a esa acción anterior. Esto no tiene complicación alguna.
Sin embargo ¿cómo de elaboradas son las respuestas que emitirá un sujeto? Yo aquí dividiría los tipos de respuestas en dos: respuestas inconscientes y respuestas conscientes. Éstas requerirían de algún tipo de pensamiento o pensamientos conscientes y voluntarios por parte del sujeto, mientras que aquellas simplemente serían una respuesta en la cual no tienen parte ni la consciencia ni la voluntad del mismo.
Y dado que todos nosotros nos encontramos siempre en una situación, o circunstancia determinada, es evidente que son los cambios de esa nuestra circunstancia los que motivan nuestras diversas reacciones, tanto conscientes como inconscientes.
Y cuando se habla de la circunstancia propia, se habla la imagen que un sujeto tiene del mundo en que vive. Y esa imagen, como un cuadro embrujado, va cambiando según pasa el tiempo. Y ese cuadro tiene dos autores: el primero nosotros mismo, y el segundo el propio cuadro, sensible a todo cuanto le llega.
Ahora bien, cuando un sujeto conoce a otro, las imágenes de ambos quedan alteradas en consecuencia. Y cuanto más estrecha es la relación entre esos dos sujetos, más alteradas resultan las imágenes originales, y más importancia cobra la imagen ajena para el otro.
Así tendremos a personas cuyas imágenes entrarán en contacto con la nuestra de una forma meramente superficial, y cuya incidencia en nuestra imagen será de igual modo. Asímismo, los amigos, parientes, y amados, tendrán por fuerza una gran importancia e influencia en nuestra imagen del mundo, y serán autores con la libertad y la potestad (dada por nosotros) para dar las pinceladas que crean necesarias en nuestro cuadro.
La sorpresa viene cuando uno de los sujetos da una pincelada que entra en desacuerdo con la filosofía del cuadro del segundo. Entonces el segundo no lo entiende, y su pincelada de respuesta en el cuadro del primero carece de la armonía que había sido la tónica reinante antes, aturdido como está por la sorpresa. Porque esa armonía había nacido del conocimiento de la imagen del otro, conocimiento que siempre es incompleto, por más que se suela pensar que se tiene entero. Y cuando surge una pincelada que rompe esa armonía siempre se suceden la sorpresa y la incomprensión primero, y la incertidumbre después. Porque es evidente que ambos cuadros han cambiado completamente, y entonces será necesario volver a iniciar un camino de acercamiento y conocimiento del otro para restablecer la armonía perdida.
Sin embargo, si se consigue restablecer esa armonía, ambos cuadros quedan mucho más enriquecidos, puesto que han sido capaces de cambiar para que esas pinceladas carentes de armonía vuelvan a ser igualmente armónicas con el conjunto.
Ahora bien, solamente creo posible que esto ocurra si ambos autores se molestan en escuchar lo que el otro tenga que decir acerca de su cuadro. Si hacen esto sin duda podrán encontrar una base común sobre la que vuelva a nacer la armonía.
Creo entonces que es evidente, según todo lo anterior, que la frustración por la incapacidad de comprender reacciones ajenas nace de la presunción de que se debería tener el conocimiento completo y total del otro sujeto, presunción ilógica y desde luego irreal.
La capacidad de sorprenderse por las reacciones ajenas debería ser considerada como algo divino y enriquecedor, amén de una oportunidad para ensanchar entendimiento y conocimiento acerca de las personas que tenemos más cercanas, que son las que nos hacen el favor de ser merecedoras de nuestra amistad, de dar pinceladas en nuestro particular cuadro.
Todo este discurso solamente tiene la intención de decir esto: si alguien no reacciona como esperábamos que reaccionase siempre merece la pena averiguar por qué ha reaccionado así. Eso en el caso de que sea realmente interesante para nosotros continuar la relación, evidentemente. Será enriquecedor, y nos ayudará a conocer mejor a la otra persona y a nosotros mismos. Yo, desde luego, solamente le veo ventajas.
Publicado por Earendil en 8/05/2004 01:36:00 p. m. 0 comentarios
domingo, agosto 01, 2004
Uno para tí
Bienaventurada, Amiga Adorada,
la tierra que miró y te vio nacer;
pues supo sin que fuera menester
más razón, que era tierra afortunada.
Bienaventuradas son, Dulce Hada,
pues tienen la dicha y el poder
de acariciarte y refrescar tu ser,
las gotas que caen de una cascada
Bienaventurados, peral, ciruelo
el roble, el haya, el fresno, plantas bellas:
pues por darte sombra brotan del suelo.
Bienaventuradas, Bella, las estrellas,
que salen cada noche al alto cielo
sólo para que mires hacia ellas.
Publicado por Earendil en 8/01/2004 06:07:00 p. m. 0 comentarios
viernes, julio 30, 2004
Marejada
En es estos momentos cuando me planteo la finalidad del blog. Y me la planteo, porque no tengo demasiado claro qué es lo que quiero conseguir mientras tecleo este texto.
Habituálmente suelo implicarme mucho con las personas que, de una manera u otra, comparten mi tiempo, mi energía, mi vida en definitiva. Lo hago porque hace mucho tiempo que lo decidí así, y creo que es la mejor manera de forjar unos vínculos realmente duraderos.
Sin embargo, con los recientes sucesos de estos días, el mar de mis sentimientos ha entrado en marejada, y no estoy seguro de que sea bueno para mí sacar el barco del puerto para intentar encontrarles. Es por eso que estoy intentando en la medida de lo posible mantenerme al margen, ejercer de mero observador, como quien ve un documental de La 2. Sin embargo, mi pensamiento vuela de nuevo una y otra vez hacia ellos, y durante ese veloz vuelo va lanzando preguntas como bombas. Algunas de ellas les atañen a ellos, otras me atañen solamente a mí, y otras a todos nosotros. Preguntas que, seguramente, quedarán sin respuesta alguna, dado que es poco probable que las haga alguna vez.
En materia de grupos, como en tantas otras, mis habilidades sociales son bastante limitadas. Me suelo sentir más cómodo rodeado de poca gente que sumergido en un grupo mayor. Y es esta limitación en ellas la que en muchos casos me corta las alas.
Ahora añadamos esto: mi mente nunca ha descollado por su rapidez de proceso, y las conversaciones fluyen a mi alrededor como torrentes. Es evidente que en un grupo, como son los Athechuzos, en el que el perfil mental está representado precisamente por personas con una rapidez mental no ya normal, sino fuera de serie, tengo serias dificultades para enterarme de algo.
Lo noto. Requiero más explicaciones que el resto de personas para poder situarme.
Fue precisamente Rapun, que Eru la bendiga, la que dijo una de tantas cosas que se me han quedado grabadas mientras he estado en este maravilloso grupo de personas que son los Athechuzos: "este es un grupo en el que tengo que dar muy pocas explicaciones". No recuerdo exactamente si se referia al mismo grupo de los chuzos o a otro del cual forma parte, pero es igual.
Como guinda de este improvisado pastel estan los recientes sucesos de los que son protagonistas cuatro personas a las que tengo absoluta devocion y lealtad: cuatro Amigos.
Marejada.
Mucha suerte chicos. Por aqui me quedo.
Publicado por Earendil en 7/30/2004 09:22:00 a. m. 0 comentarios
lunes, julio 26, 2004
Carmina Ordóñez
Ha muerto Carmina Ordóñez. Descanse en paz.
Una mujer que seguramente ha tenido sus penas, sus alegrías, sus vicios, sus ambiciones, su esperanza, sus ilusiones, sus frustraciones, sus sueños rotos, su orgullo, su grandeza, su bajeza. Es decir, una mujer absolutamente normal: una de tantas que viven su drama entre los edificios y sobre las aceras. Una de tantas desconocidas para mí.
Por que sí, desconocía quién era Carmina Ordóñez hasta que una compañera de trabajo me dijo que había fallecido. Acto seguido me informó cumplidamente de que era la ex de un torero (Paquirri creo) y madre de otro torero. No supo decirme qué había hecho a lo largo de su vida, pero ha debido ser algo muy importante dada su fama. Después de ésa, todas las conversaciones que tuve a lo largo del día con algún grupo de personas pasaron en algún momento por comentar el fallecimiento de Carmina Ordóñez. Por lo visto era muy conocida en el mundo del corazón.
Y de ahí he ido saltando y saltando por los sinuosos caminos de mi mente, hasta llegar a preguntarme por qué las personas en general requieren enterarse de la vida y milagros de otras personas. Esta misma amiga me comentó que era comadreo puro y duro, pero modernizado y adaptado a la sociedad actual. No me solucionó nada el saberlo. ¿Por qué el comadreo es tan importante para las personas? No me puedo creer que la vida sea tan poco interesante como para tener un interés tan morboso en las vidas ajenas. ¿Acaso no hay suficientes libros que leer, suficientes hobbies que explotar, suficientes conversaciones interesantes que mantener?
No lo entiendo.
Publicado por Earendil en 7/26/2004 11:36:00 a. m. 0 comentarios
lunes, julio 19, 2004
Breve
Ha sido un fin de semana interesante, lleno de frases para recordar.
Evidentemente no me acuerdo de la mitad.
He acuñado una definición de inteligencia que me gusta mucho, y que creo que es ampliamente aplicable: Inteligencia es la capacidad de responder adecuadamente a las situaciones.
Publicado por Earendil en 7/19/2004 10:15:00 a. m. 0 comentarios
jueves, julio 15, 2004
El Laberinto
Ayer me pasó una cosa que me hizo reflexionar. Resulta que cerca de Alonso Martínez hay una conocida ludoteca llamada El Laberinto: un sitio maravilloso donde sirven cerveza y donde se puede jugar a una variedad ingente de juegos de mesa, de cartas, incluso de ordenador. Este es el escenario donde va a tener lugar el relato.
Iba yo paseando tranquilamente ayer por las pequeñas calles que existen pacíficamente entre Tribunal y la porpia plaza de Alonso Martínez, después de haber disfrutado de un ingente número de cervezas junto con una compañero del curro y su esposa. Mi vestimenta se componía de una americana azul marino, una camisa azul claro, y unos pantalones de pinzas también azul marino. Mi mente vagaba agradablemente en esa dulce nube en la que me sume una cantidad razonable de cerveza, mientras que mis ojos vagabundeaban por los escaparates de las tiendas, los semáforos, las madrileñas personas que van de un lado para otro a la velocidad del rayo, los coches, en fin, de todos esos objetos y sujetos variopintos y maravillosos con los cuales comparto ciudad, disfrutando sánamente de estar perdiendo el tiempo; y saboreando aun más esa sensación al darme cuenta de que por donde quiera que pasara no encontraba a nadie que compartiese mi fortuna.
En esas estábamos cuando desemboqué en la calle San Mateo, calle de una sola dirección en la que está ubicado la ludoteca que he descrito arriba. Entonces me puse a recordar aquellos tiempos en los que solía frecuentar el local para jugar a Séptimo Mar (juego que me apresuro a recomendar desde aquí), y decidí acercarme a tomar una cerveza y a recordar viejos tiempos.
El chaval de la barra no dio muestras de reconocerme cuando pasé por la puerta. Nada había cambiado. Seguía siendo el mismo antro acogedor y bien iluminado que en su día me encantó. El chaval tampoco había cambiado. Fue como retroceder año y medio. Maravilloso :).
Levantó la vista del dragón (precioso) que estaba pintando de verde y me preguntó si deseaba algo, a lo cual respondí con un parco "Si, una caña". Una vez tuve la caña en mi poder me fui a la zona autista, que es una barra larga donde se amontonan juegos para los que no se necesita más de una persona y me dispuse a perder un rato más el tiempo intntando descifrar esos sufridos puzzles. Pero nada más acodarme en la barra y de deshacer el puzzle verde de los topos para hacerlo de nuevo, oí al chico de la barra sentarse de nuevo a la mesa donde le esperaban otros tres compañeros, y retomar una conversación con la chica que estaba sentada a su lado. Frase y media fue lo único que necesité para darme cuenta de que era una conversación que había oido muchas veces en una situación muy concreta: un/a chico/a bien se piensa que los roleros somos hordas de ojos enrojecidos, sedientos de violencia y armados con katanas, cuya principal actividad es hacer sacrificios a Belcebú y descuartizar porteros por las esquinas, y un/a veterano/a rolero/a que, en vez de mandar al carajo a dicho sujeto, se dedica pacientemente a intentar horadar el duro caparazón de la desinformación social, agarrado firmemente al cerebro del mismo.
La conversación duró un cuarto de hora más o menos. Cinco minutos menos de los que tardé en beberme la cerveza y pasar por todos los juegos de la barra. Luego, ya decidido a irme, me dispuse a pagar, con lo que el chico se levantó de nuevo y se dirigió a la barra. Mientras me cobraba le pregunté que si estaba de taller de pintura (pregunta tonta de rspuesta obvia), con ánimo de entablar conversación y ver si me reconocía de una vez. Su respuesta fue "Sí, aquí estoy con estos frikis".
Nota del autor: en otro post hablaré de los frikis y de cómo reconocernos indefectiblemente. La pista está en la frase anterior. Un gamusino a quien lo adivine ;).
Entonces yo le contesté que los frikis éramos una raza básica. Entonces me miró de arriba abajo, evaluándome a ver si estaba de cachondeo, y después de un par de segundos sonrió un poco y apostilló: "Pues no te hacía siendo uno".
Y yo me pregunto: ¿Por qué?
Yo conozco frikis de todo tipo y condición, y alguno incluso se ajusta a la estética de la perilla, los pelos largos y la camiseta de Blod Guardian. Pero he de reconocer que me dejó descolocado el darme cuenta de la separación que había entre nosotros dos, simplemente por que yo llevaba una americana.
Después de pensarlo he llegado a la conclusión de que debe ser la conjunción de dos corrientes: la primera consiste en que la sociedad no considera normales a los frikis. La segunda es que ni los mismos frikis se consideramos normales, o por lo menos no demasiado. Si a eso le unimos la habitual desconfianza del ser humano a todo aquello que considere ajeno, tendremos de nuevo un grupo social con sus propias e identificables características, sus propias costumbres, su propia forma de pensar. Pero hay un matiz importante, que es un grupo abierto. Es tan abierto que no hay nada que nos una excepto el amor apasionado por un tema.
En fin, voy a seguir currando, que me están empezando a mirar mal. Hasta dentro de un rato.
Publicado por Earendil en 7/15/2004 10:18:00 a. m. 0 comentarios
domingo, julio 04, 2004
Un oasis
Cuando se asume que uno padece una idiotez crónica ves las cosas de una manera mucho más relajada. ¿Qué demonios hacía yo esta mañana levantándome a las diez, después de haberme acostado a las siete, para ir a la caza y captura de un bolso que cumpliese ciertas especificaciones? Ni idea. Pero el caso es que lo he hecho. Y como va siendo costumbre en todo lo que hago últimamente, el fracaso ha sido relativo: Me he recorrido tres Corte Inglés, dos Zaras, un Cortefiel, el rastro y varias tiendas sin encontrar un bolso que se ajustase a lo que quería, pero a cambio, ahora mi cultura en lo que respecta a los tamaños, las formas, los materiales y la estética de los bolsos ha mejorado ostensiblemente, merced a las amables dependientas que me han atendido. Loadas sean, medio amargadas como estaban de currar un domingo y me han atendido exquisitamente.
De manera que, después de haberme recorrido el equivalente a una maratón en pasos por tiendas de rebajas, con un notable estado semidepresivo fruto de no haber desayunado nada, de no haber encontrado lo que buscaba y de una imperante necesidad de alcohol, iba caminando por la Gran Vía en dirección a ninguna parte, cuando me he encontrado con un grupito de chicos y chicas que portaban palos de fregona. Y en lo alto de los palos de fregona había pegado con cello un cartel que rezaba Abrazos gratis. Iba tan enfrascado en mis pensamientos que he pasado de largo. Pero después de haber dado cinco pasos me dí la vuelta y supe que si realmente había un momento en el que necesitara un abrazo, ese momento era ese. Me he acercado a una chica y nos hemos dado un largo (y en mi caso terapéutico) abrazo en mitad de la Gran Vía, mientras los coches y las personas pasaban a nuestro lado como un huracán. Bravo por ellos. Loados sean. Ha sido como encontrar un oasis en mitad del desierto de hormigón y sudor que es esta ciudad en verano.
La mañana a partir de ese momento ha empezado a mejorar. De vuelta a casa después de pasar por Rosa Negra (dos regalos, uno lo daré seguro, el otro no lo sé) en la calle Montera, dos cañas y una jarra de refrescante cerveza y cantidad de conversación intrascendente con los personajes que pueblan este barrio. El lacón de ese bar merece un capítulo aparte. Igual que el jamón. Todos ellos han contribuido a que mejorase mi humor más de lo que creía posible, dado que por desgracia la guinda del pastel de este sábado ha sido amarga.
Tristeza, más tristeza. Echo de menos tantas cosas en tu compañía...
Publicado por Earendil en 7/04/2004 02:15:00 p. m. 0 comentarios
viernes, julio 02, 2004
Este dinosaurio donde trabajo
Es muy curioso cómo las cosas pueden funcionar en esta universidad. Es un dinosaurio. Desde que una orden sale del cerebro hasta que llega hasta los músculos pueden pasar días, semanas, meses, o incluso años. Esa orden se puede encontrar con todo tipo de obstáculos en el camino, pasar por veinte manos diferentes, traspapelarse, o simplemente ser ignorada una vez llega al destino.
Cuando se trabaja en los Servicios Informáticos de esta universidad uno tiene una oportunidad privilegiada de comprobar esto de primera mano. Algo relativamente simple como subir cierto tipo de información a un servidor es objeto de reuniones de comité, múltiples variaciones, y cambios de estructura, dado que la información habitualmente es perecedera y hay que estar renovándola permanentemente. El resultado es que cuando al final se consigue el objetivo primordial de subir esa información, ésta ya se ha pasado, o cuando menos su utilidad ha disminuido mucho.
No puedo evitar pensar que todo tiende a pasar por demasiadas manos, lo cual evidentemente ralentiza indeciblemente cualquier cosa que se intente emprender. Con esto imagino que se trata de evitar que haya demasiada información o demasiado poder centrado en una sola persona, hacer que haya varias que dén su visto bueno a cualquier decisión. E imagino que cuando se tiene una universidad con tanto personal, ésta es la única manera de que no termine derivando en un caos. Pero no me hago a ello.
En fin. Es una de las pocas cosas de este curro que no me convencen. La verdad es que tengo mucha suerte de tenerlo.
Publicado por Earendil en 7/02/2004 11:20:00 a. m. 0 comentarios
jueves, julio 01, 2004
De cierta capacidad para cerrar los ojos
Hablando con un amigo me ha surgido en la mente una cuestión que llevaba bastante tiempo aparcada, y es el complicado tema de las ideologías y del integrismo.
Una de las cosas que agradezco a mis padres es la capacidad que me dieron de poner en duda creencias, pensamientos, sentimientos, sensaciones... en fin, de poner en duda todo lo que fuese aprendiendo para, llegado el momento, ponerme a buscar mi propia verdad sobre las cosas, nacida de mis propias experiencias.
Es por eso que al mirar lo que dicen y hacen los integristas de cualquier ideología me embarga una extraña sensación. Porque para mí un integrista es precisamente alguien que es incapaz de poner en duda nada. Es simplemente un robot, alguien manipulable y manipulado, a merced de otras manos, que actúa para cumplir objetivos que no son suyos, y que no tiene ojos para mirar más allá de su propia nariz.
De todas formas tengo curiosidad. Voy a ir a la RAE a ver cual es la definición de "Integrismo". Ahora vuelvo.
Ya estoy de vuelta. Y contento, porque la definición que he encontrado me gusta mucho:
integrismo.(De íntegro).
1. m. Actitud de ciertos sectores religiosos, ideológicos o políticos, partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional.
2. m. Movimiento ideológico español de fines del siglo XIX basado en principios antiliberales y que propugnaba la aplicación inflexible de la doctrina tradicional católica.
La segunda acepción de la palabra la pongo para cultura general del personal, pero voy a centrarme en la primera.
Los integristas son partidarios de la intangibilidad de la doctrina tradicional. Es decir, de la conservación de una doctrina tal y como les ha sido dada, de una doctrina que viene del pasado, tradicional. Así, de un primer vistazo, parece que podrían ser definidos como "conservadores" sin miedo a error, pero no vayamos tan de prisa.
Ahora me estoy dando cuenta de que a lo mejor estoy utilizando (de nuevo) un término de forma incorrecta, porque claro, un integrista según la RAE podría ser alguien culto, conocedor de diversas ideologías, y que ha optado por la que le parece más conveniente, lo que invalida mi definición de integrista. Y no me siento en el derecho de decidir que todos los integristas son unos idiotas descerebrados sin capacidad para entender otra cosa que no sean esas ideas grabadas a fuego que llevan en su materia gris.
Entonces, ¿cómo definir a una persona que no pone en duda aquello que le es dado? Creo que tengo varias palabras, pero voy a ponerme el reto de encontrar alguna que no sea irrespetuosa. Pensaré en ello mientras voy a sacar dinero y a por cerveza.
Bueno, los chinos cerrados; estos deben de haber nacido aquí, que sólo son las once y veinte de la noche de un miércoles pardiez. Bueno, sigamos. Creo que hasta ahora la palabra que más me gusta para definir a estas personas es "pueril", dado que los niños, hasta que aprenden a pasarse las normas por el forro, se dedican a eso, a aprender cómo van las cosas en ese mundo en el que han caido sin que nadie se lo pidiera ni les consultara antes, sin poner en duda nada de lo que lo que les llega. Claro que no hay ninguna otra palabra que defina a estas personas como colectivo, pero es igual, puesto que voy a hablar de su perfil común.
Todas las personas maman las ideas de su casa. Evidentemente. Si en una casa resulta que el padre habla mal de su supervisor Antonio "el bolas", para los niños pequeños "el bolas" pasa a ser el enemigo, pues es la persona contra la que arremete su padre. Es un hecho natural. Ahora bien, creo que es de recibo que, una vez la persona ha crecido y está forjando su personalidad, ponga en duda lo que ha aprendido para buscar unas vivencias distintas, unas opiniones distintas, una forma distinta de ver la vida. A lo mejor resulta que Antonio "el bolas" es un tío magnífico. Ahora bien, hay cierto tipo de personas para las que esas vivencias, opiniones, y forma de ver la vida son la base, lo único seguro que se tiene, y desprenderse de ello, o por lo menos aceptar la idea de que algunas de ellas o son todo lo correctas que debieran ser, es algo traumático. Entonces se produce el efecto contrario: en vez de buscar y bucear entre distintas ideas, de leer diferentes libros, de frecuentar grupos de personas distintos, este tipo de personas lo que hacen es buscar incondicionalmente argumentos que den razón de ser a sus ideas, que den una pátina dorada de endeble lógica a la columna de piedra de una creencia, SU creencia.
Y por regla general, alguien mínimamente culto, que haya leído, que esté abierto a lo que venga y que sea capaz de debatir, echa por tierra esos argumentos. Entonces es cuando esa persona se convierte en el enemigo, en el paradigma de lo odiado, simplemente por poner en duda que esos argumentos tengan una base. Una lástima.
Y ¿dónde podemos encontrar ejemplos de este perfil de personas? Pues uno de los sitios donde se dan como setas es entre los militantes de cualquier partido político. Expertos en culpar de todo lo que va mal a la oposición, tanto ahora como en el pasado, en vestir de blanco la ideología de su partido y en dejar el luto para el resto, en pensar que el gobierno de un pais es algo simpe y sencillo. En definitiva, capacitados para cerrar los ojos a esa otra cara de la realidad, que es la que daría sentido a la suya, solamente con que se esforzasen en mirarla de frente y sin ideas preconcebidas. Utilizan contra ella el ataque preventivo (tan deleznado cuando se habla de Estados Unidos), diezmándola y despojándola de todo respeto y razón de ser, no vaya a ser que tengan razón los del otro lado, pues sería una catástrofe. Claro que entre los militantes también hay gente que no se corresponde con este perfil. Pero por desgracia no hay demasiados.
Mirad, echad un vistazo, aprended, empapaos de aquello contra lo que lucháis, implicaos. Conoced al enemigo, pues a lo mejor no es tan enemigo como parece. Permitios dudar del aliado, pues a lo mejor no es tan aliado como os han hecho creer. Conoced a ambos y entonces sabréis a dónde ir. No tengáis miedo: probad a intentad entender por qué una persona de ideología diferente se siente como se siente. Pasad de panfletos y de pancartas y recuperad los libros y las tertulias sobre política en los bares. Y sobre todo, respetad la opinión ajena, pues es como mínimo, tan valiosa como la vuestra.
A quien corresponda entender y darse por aludido que lo haga.
Publicado por Earendil en 7/01/2004 02:06:00 a. m. 0 comentarios